La magia del carnaval volvió a sentirse con fuerza durante el verano, cuando Maringacita abrió la celebración con la frescura y el entusiasmo de niños y niñas que representan el futuro de esta fiesta popular. Sus sonrisas, trajes y coreografías marcaron el inicio de una noche cargada de emoción y color.
Luego llegó el turno de la comparsa Maringá, considerada la mejor de la provincia, que presentó su temática “Egipto, Pasión y Poder”. Con una puesta en escena imponente, despliegue coreográfico y más de 100 integrantes sobre el corsódromo, el espectáculo dejó maravillado al público.
La potencia rítmica de Batería Arandú acompañó cada cuadro, sosteniendo la energía de un show que combinó brillo, precisión y una estética impactante. Una vez más, el carnaval demostró que es identidad, trabajo colectivo y pura celebración.
A continuación Maringacita:

























































