Un vecino de Carcarañá se prepara para emprender uno de los viajes más ambiciosos que se recuerden en la región: recorrer, a bordo de una estanciera de 63 años, el trayecto que une Ushuaia con Alaska. La aventura, bautizada en sus redes sociales como «Gustavo Corina. El camino», tiene una duración estimada de entre dos y tres años.
«¿Estás loco?»
Fue la primera pregunta que le hicieron en la entrevista, y Corina la recibió con humor. «Puede ser que mucha gente me tilde de loco porque esto que estoy por emprender no es algo muy común, más allá de que hoy hay mucha gente que lo está haciendo», respondió. Y agregó: «Son decisiones que uno toma para no pasar con una vida que sea una rutina».
El proyecto no es improvisado: lo tiene en mente desde hace más de 25 años. «Un día vi una película de un loco que iba a Alaska y bueno, ahí me quedó. Lo que pasa es que después me casé, tuve los chicos, y con los chicos chiquitos no podés hacer ningún tipo de aventura como esta», contó. Con sus hijos ya grandes, llegó el momento: «Hoy estoy solo y se dio el momento como para empezarlo».
Aunque el eslogan del viaje es «Ushuaia-Alaska», la salida será desde Carcarañá. «El objetivo es unir los dos extremos del continente. Tengo que ir de Carcarañá a Ushuaia costeando todo el mar, por la ruta 3, y de paso me viene bien porque esa parte tampoco la conozco», explicó.
Un recorrido de hasta 60.000 kilómetros
En línea recta, entre Ushuaia y Alaska hay unos 20.000 a 22.000 kilómetros. Pero el itinerario real será mucho más largo. «En el camino vas haciendo un zigzag, tipo una costura, porque suponete que llegaste a Perú y tenés Machu Picchu a 300 kilómetros: te vas a Machu Picchu y después volvés. Ese camino que eran 20.000 se transforma en entre 50 y 60.000 kilómetros en el lapso de dos años y medio, tres», detalló.
El recorrido pasará por Argentina, Chile, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia —quizás con un pequeño ingreso a Brasil—, y luego un tramo obligado en barco: el Tapón del Darién, entre Colombia y Panamá. «Es una selva que no hay ruta, y la pasás en barco. La selva supuestamente está tomada por terroristas, narcotraficantes. Tenés que pasar un ferry obligado porque no te podés arriesgar la vida por ahorrarte el ferry», señaló. Después de Panamá, seguirá por Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Belice, México, Estados Unidos y Canadá hasta llegar a Alaska.
Desde ahí, el proyecto se abre a una posibilidad aún mayor: cruzar a Europa. «Si Rusia en ese momento que yo llegase a Alaska no está en guerra, cruzo a Rusia, que está a 20 kilómetros con un ferry. Ahora, si Rusia está en guerra, no me voy a meter en un país en guerra. Cruzaré Canadá, iré hasta Nueva York y de ahí cruzaré a Holanda», explicó, y aclaró que se trata de «una utopía» que dependerá de cómo llegue física, mental y económicamente.
La estanciera
La elección del vehículo no fue casual. «Mi viejo tenía una cuando yo era chiquito. Siempre me gustó, nunca me la compré por un montón de motivos», recordó. Entre las alternativas que evaluó estaban una Combi Volkswagen y una Mitsubishi Montero, pero las descartó: la Combi por ser frontal y peligrosa ante un choque, y la Montero por no llamar la atención. «Yo lo que necesito es que la gente te siga en Instagram, en Facebook, y el vehículo, al llamar la atención, se te acerca la gente», explicó.
El auto tiene 63 años y un motor de Falcon 188 con caja de quinta de una Toyota Hilux, aunque no viajará a alta velocidad. «Si yo quisiera ir rápido, podría ir a 120, 130, pero a mí no me interesa. Voy a viajar, calculo, a 80 kilómetros por hora», aseguró. «¿Cuál es el objetivo? Si yo no tengo objetivo en llegar rápido, la idea es disfrutar el camino, conocer culturas, lugares y paisajes».
La preparación
Desde que compró la estanciera, ya pintada, Gustavo le renovó instalación eléctrica, frenos, dirección y cubiertas, además de acondicionarla para vivir en ella: cama, gaveras para el equipo, la ropa y las provisiones, y un portaequipaje para el bidón de agua, la bicicleta y otros elementos.
El trabajo no es rápido. «Cuando vos te ponés a desarmar algo, por ejemplo le cambié los tornillos con los bujes de los elásticos: sacás un tornillo, y los originales, de 60 años, estaban clavados, oxidados. Lo que pensás que vas a tardar una hora, tardás cuatro», ejemplificó.
Fecha de salida
El viaje comenzará, según sus previsiones, a mediados de septiembre. «Estoy calculando entre el 15 y fin de mes de septiembre. A lo mejor si llego antes con todos los arreglos, algo antes, pero no creo que sea antes de septiembre», confirmó.
Para aquellos que quieran seguir este viaje, pueden hacerlo en sus redes (@gustavocorinaelcamino)
























































