Además del hantavirus, en nuestra región circula el virus Junín, causante de la Fiebre Hemorrágica Argentina (FHA), una enfermedad viral transmitida por la inhalación o el contacto con orina, saliva o excrementos de roedores silvestres infectados. El sur de Santa Fe forma parte de la zona endémica de esta enfermedad.
Los primeros síntomas de la Fiebre Hemorrágica Argentina incluyen fiebre, dolor de cabeza, dolor detrás de los ojos, náuseas, vómitos, decaimiento y, en los casos más avanzados, sangrados y compromiso de distintos órganos. Sin tratamiento oportuno puede convertirse en una enfermedad grave.
Por su parte, el hantavirus suele comenzar con síntomas similares a una gripe: fiebre, dolores musculares, dolor de cabeza, náuseas, vómitos y dolor abdominal. Sin embargo, puede evolucionar rápidamente hacia un síndrome cardiopulmonar grave con dificultad respiratoria, insuficiencia cardíaca y riesgo de muerte.
Aunque ambas enfermedades son transmitidas por roedores y comparten medidas de prevención similares, presentan diferencias en su evolución clínica. La Fiebre Hemorrágica Argentina cuenta con un tratamiento específico basado en plasma inmune administrado de forma temprana, lo que reduce significativamente la mortalidad. En cambio, para el hantavirus no existe un tratamiento específico y la atención se basa en cuidados intensivos y soporte respiratorio cuando es necesario.
Ariel Asís destacó que la mejor herramienta sigue siendo la prevención: evitar el contacto con roedores, mantener los ambientes limpios y ventilados, y extremar los cuidados al ingresar o limpiar lugares donde puedan habitar estos animales.
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