El ropero circular comunitario volvió a ponerse en marcha en el CER, alcanzando su séptima edición desde que comenzó el año pasado. La iniciativa surge a partir de la idea de aplicar las tres R —reducir, reutilizar y reciclar—, inspirada en experiencias similares que se desarrollan en distintos puntos del país.
La propuesta es simple pero potente: quienes tengan ropa en buen estado pueden acercarla, dejarla disponible, y a su vez llevarse aquello que necesiten. Sin intercambio de dinero, el ropero funciona desde la lógica de la colaboración y el consumo consciente, promoviendo una circulación más justa de los recursos.
Además, uno de los objetivos principales es que el ropero no quede fijo en un solo lugar, sino que vaya rotando por distintos barrios, acercando la iniciativa a más vecinos y ampliando su alcance dentro de la comunidad.
Desde el CER adelantaron también que durante el mes de abril se estarán anunciando nuevos talleres abiertos, sumando más propuestas que buscan fortalecer el encuentro, el aprendizaje y la participación colectiva.
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