Estuvimos con Adrian que nos cuenta de sus inicios, desde muy chico la música fue parte de su vida. El sonido de la criolla en casa, la influencia de su padre percusionista y las voces de Mercedes Sosa, Guaraní y tantos referentes del folclore argentino marcaron un camino que parecía inevitable.
El encuentro con el violín fue decisivo: inspirado por Leandro Lovato, a quien admiraba desde la infancia, nació un enamoramiento por el instrumento que definiría su rumbo artístico.
Hoy forma parte de Calambre Instrumental, un trío que dedica su arte a los bailarines y al pulso vivo del folclore. Junto a Daniel Ludueña y Luciano Corsio, llevan más de tres años sin pausas, con la convicción de seguir expandiendo la cultura y la música popular desde el corazón.
Su talento ya trasciende fronteras: fueron seleccionados entre cinco artistas de todo el país en una competencia nacional y resultaron ganadores, ahora han clasificado a la final del Pre Cosquín, uno de los escenarios más emblemáticos del folclore argentino.
Un camino hecho de pasión, raíces y el deseo de mantener encendida la llama de la música que nos une.
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