El Circo Mundial desembarcó en Carcarañá y, con él, una historia que lleva más de 15 años rodando por el país. El Circo nació en Tucumán, cuando decidieron abrir su propio circo y comenzar una travesía que hoy reúne a artistas de diferentes disciplinas y generaciones.
En sus inicios, el espectáculo incluía animales, algo típico de la época. Con el paso del tiempo, las regulaciones cambiaron y el circo tuvo que adaptarse. Ese cambio, lejos de frenarlos, redefinió su esencia: hoy la propuesta se sostiene completamente en el talento, la destreza y la entrega de los artistas.
La vida en el circo es un mundo aparte. Hablaron de los movimientos constantes, de las familias que se forman y viajan juntas, de los chicos que crecen detrás de bambalinas y del oficio que se transmite como herencia. Para ellos, el circo no es solo un trabajo: es una forma de vivir.
Malabaristas, acróbatas, payasos, músicos y artistas de todas las edades componen el espectáculo del Circo Mundial, donde cada función busca mantener viva la magia que, a pesar del paso del tiempo, sigue despertando la misma emoción en grandes y chicos.
Una tradición en movimiento que, por estos días, pisa fuerte en Carcarañá.
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